Hablemos. La primera charla es gratuita.
Qué necesito saber antes de la primera charla
Para escribirme, solo lo que está pasando: qué se debe, a quién, desde cuándo y qué le está apretando ahora mismo. No necesita haber decidido si se acoge a un proceso, porque saber si esa es la salida es justamente lo que se evalúa.
Para la primera charla le pido franqueza y los números reales, no los maquillados. Si es una empresa, los estados financieros de los últimos dos años; si la deuda es suya, lo que entra y lo que debe, con los documentos que lo sustenten. Sin números, esa reunión se quedaría en impresiones.
Respuesta el mismo día hábil. Cuénteme brevemente su situación. Toda la información que comparta se trata con discreción.
Correo electrónico: elcaminoderegreso.col@gmail.com
Escribirme no lo compromete a nada.
Para escribirme no hace falta tener los estados financieros ordenados ni una decisión tomada. Puede hacerlo con una sola frase: Carlos, creo que algo no está bien. Con eso arrancamos, y antes de la primera charla le digo qué información traer.
Le hablo de la Ley 1116 solo si de verdad es lo que su empresa necesita, porque el camino de regreso no siempre pasa por un proceso concursal. A veces lo que sale de la primera charla es que no lo necesita. Si ese es su caso, se lo digo y no le cobro por descubrirlo.
Y si hoy lo único que necesita es contarle a alguien cómo está viviendo esto, también sirve. No hay que estar en el peor escenario para tener derecho a una conversación tranquila.
Lo que me escriba se trata con discreción. Sin formularios.
Qué pasa después de que me escribe
Primero, me escribe: una frase basta, y respondo el mismo día hábil. Segundo, le digo qué traer: por WhatsApp o llamada le hago las preguntas necesarias para entender el problema, y con eso le indico qué información llevar a la primera charla.
Tercero, nos reunimos: en esa primera charla, que no cuesta, revisamos sus números y las alternativas que vale la pena evaluar. Si hace falta una intervención jurídica formal, le explico cómo continúa el proceso y quién se ocupa de esa parte. No necesita saber si la Ley 1116 es la solución: esa es precisamente una de las cosas que podemos evaluar en la primera charla.
¿Qué se lleva de esta charla?
Si llega con la información que le pido y es confiable, tres cosas: una idea clara de dónde está parado su caso, una primera aproximación del presupuesto que exigiría un proceso, si llega a hacer falta, y una opinión honesta, aunque esa opinión sea que todavía no necesita nada de esto.
No le cobro por esa primera charla. Y si de ahí sale que hay trabajo, no le entrego un diagnóstico y me voy: sigo siendo su interlocutor en el camino que resulte.
Horario de atención: Lunes a viernes · 8:30 a.m. – 5:30 p.m. Bogotá D.C., Colombia.
Si su empresa está en Bogotá, nos vemos donde le quede cómodo: en su empresa o en un lugar neutral. Si está en otra ciudad, la charla es por videollamada.
Toda la información que comparta se maneja con reserva y responsabilidad. No necesita tener la situación resuelta para escribirme, ni haber decidido acogerse a la Ley 1116.
Si quiere adelantar trabajo, puede revisar los 7 documentos que el artículo 13 de la Ley 1116 exige para la solicitud. Y si quiere saber antes con quién va a hablar, ahí está quién acompaña estos procesos y por qué.
Consultoría en insolvencia empresarial en Bogotá
Lo que yo hago es la lectura financiera, comercial y estratégica de su empresa, y de ahí salen dos caminos: acompañarlo para que no llegue a la Ley 1116, o acompañarlo dentro del proceso si resulta que esa es su vía. La parte jurídica la lleva un abogado; esa parte no la hago yo.
Si hay trabajo, el acompañamiento son tres sesiones al mes, seguimiento por teléfono, correo o WhatsApp según lo pida el caso, y control del estado de los documentos. Tiene un valor mensual que le digo en la primera charla, antes de que usted decida nada.
Presencial en Bogotá —en su empresa o en un lugar neutral— y por videollamada en el resto del país. Si todavía no sabe si necesita el proceso, la ventana previa es por donde conviene empezar.
Lo que suelen preguntarme antes de escribir
¿Cuánto cuesta esta primera charla?
Nada. No cobro por escucharlo ni por decirle qué veo. Si de ahí sale que conviene trabajar juntos, en esa misma reunión le digo qué incluye el acompañamiento y qué vale, antes de empezar cualquier cosa.
¿Tengo que tomar alguna decisión ese día?
No. Si la información que trae es confiable, ese mismo día le doy claridad sobre cuánto margen le queda realmente.
¿Y si mi empresa no califica para la Ley 1116?
Se lo digo de una vez y le explico qué alternativas quedan, como la rehabilitación antes del proceso. Nunca voy a empujarle un proceso que no le sirva.
¿Usted es abogado?
No, y se lo aclaro desde el principio. Mi función es el acompañamiento empresarial: escucharlo, ayudarle a ordenar la situación y mantener la comunicación durante el proceso. Cuando el caso requiere una actuación jurídica formal, esa parte la lleva un abogado.
¿Tengo que saber si necesito la Ley 1116 antes de escribir?
No. Puede escribirme sin haber decidido nada y sin saber qué proceso le corresponde. Esa es precisamente una de las cosas que podemos evaluar en la primera charla.
¿Tengo que estar en Bogotá?
No. Si está en Bogotá, nos sentamos en persona. Si está en otra ciudad, la charla es por videollamada y trabajamos sobre sus números reales: los estados financieros de los últimos dos años, si es una empresa.
¿Qué nivel de discreción puedo esperar?
Lo que me cuente se trata con reserva: no se comparte con terceros salvo cuando sea necesario para el proceso, como con un abogado que lo lleve, y siempre con su conocimiento previo. Esta primera charla es un contacto empresarial, no una relación abogado-cliente; el secreto profesional propio de esa relación aparece cuando interviene un abogado.